Filosomos

Filosomos
Es más que un concepto

martes, 6 de enero de 2015

Estoicos en un parque







“Al igual que se tiene un concepto de las carnes y pescados y comestibles semejantes, sabiendo que esto es un cadáver de pez, aquello un cadáver de pájaro o de un cerdo; y también que el Falerno es zumo de uva, y la toga pretexta lana de oveja teñida con sangre de marisco; y respecto a la relación sexual, que es una fricción del intestino y eyaculación de un moquillo acompañada de cierta convulsión. ¡Cómo, en efecto, estos conceptos alcanzan sus objetos y penetran en su interior, de modo que se puede ver lo que son! De igual modo es preciso actuar a lo largo de la vida entera, y cuando las cosas te dan la impresión de ser dignas de crédito en exceso, desnúdalas y observa su nulo valor, y despójalas de la ficción, por la cual se vanaglorian”

Aurelio, Marco. Meditaciones.  VI, 13.


Los estoicos, que fue la escuela helenística que mayor influenza alcanzó en el tiempo surgió en Atenas cerca el 300 a. c., cuando comienza a reunirse Zenón de Citio, su primer escolarca, con sus discípulos en el pórtico decorado stoa, he ahí el nombre de esta renombrada escuela. Buscaban una manera de ser felices en una Grecia en la que se podría perder la vida en un par de segundos, debido a la expanción del gobierno de Alejandro Magno.
El método consiste en estar tranquilos, en no perturbarse con las pasiones que se sienten. No se trata de evitar las pasiones, sino de saberlas sentir. Detenerse un poco y pensar las razones por las que uno se perturba.
Los estoicos encuentran la salida en distinguir las cosas que dependen de uno y las que no.

Lo único que depende de una persona es su actitud ante las cosas, lo demás es cuestión de la naturaleza o de los otros hombres. Si no depende de mí, mi deber es adecuarme a la realidad que se tiene en frente. 
Si las cosas dependen de mí, entonces debo hacer todo lo que tenga en las manos por lograrlo. Por esa razón, es necesario ver las cosas tal cual son, para saber si algo depende o no de mí mismo.

Ver las cosas tal cual son, exige deshacerse de los juicios propios y observar...
 
“Ahora bien, si la virtud puede conseguir que uno no sea desgraciado, más fácilmente conseguirá que sea del todo feliz, porque existe menor distancia entre el que es feliz y el que es muy feliz, que entre el desgraciado y el feliz[1]



[1] Séneca. Cartas a Lucilio. Epístola 92- 15. Pág. 148.

2 comentarios:

  1. ¡Buen blog! La filosofía está donde sea. ¡Gracias!

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    1. Gracias Sarai por compartir tu opinión con nosotros. Y en efecto, la filosofía no sólo está en los libros ni en las aulas, sino también en la vida cotidiana y es ahí donde debe ser aplicada.

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