“Al
igual que se tiene un concepto de las carnes y pescados y comestibles
semejantes, sabiendo que esto es un cadáver de pez, aquello un cadáver de
pájaro o de un cerdo; y también que el Falerno es zumo de uva, y la toga
pretexta lana de oveja teñida con sangre de marisco; y respecto a la relación
sexual, que es una fricción del intestino y eyaculación de un moquillo
acompañada de cierta convulsión. ¡Cómo, en efecto, estos conceptos alcanzan sus
objetos y penetran en su interior, de modo que se puede ver lo que son! De
igual modo es preciso actuar a lo largo de la vida entera, y cuando las cosas
te dan la impresión de ser dignas de crédito en exceso, desnúdalas y observa su
nulo valor, y despójalas de la ficción, por la cual se vanaglorian”
Los estoicos, que fue la escuela helenística que mayor influenza alcanzó en el tiempo surgió en Atenas cerca el 300 a. c., cuando comienza a reunirse Zenón de Citio, su primer escolarca, con sus discípulos en el pórtico decorado stoa, he ahí el nombre de esta renombrada escuela. Buscaban una manera
de ser felices en una Grecia en la que se podría perder la vida en un par de
segundos, debido a la expanción del gobierno de Alejandro Magno.
El método consiste en estar
tranquilos, en no perturbarse con las pasiones que se sienten. No se trata de
evitar las pasiones, sino de saberlas sentir. Detenerse un poco y pensar las
razones por las que uno se perturba.
Los estoicos encuentran la salida en distinguir las cosas
que dependen de uno y las que no.
Lo único que depende de una persona es su actitud ante las
cosas, lo demás es cuestión de la naturaleza o de los otros hombres. Si no
depende de mí, mi deber es adecuarme a la realidad que se tiene en frente.
Si las cosas dependen de mí, entonces debo hacer todo lo que tenga en las manos por lograrlo. Por esa razón, es necesario ver las cosas tal cual son, para saber si algo depende o no de mí mismo.
Si las cosas dependen de mí, entonces debo hacer todo lo que tenga en las manos por lograrlo. Por esa razón, es necesario ver las cosas tal cual son, para saber si algo depende o no de mí mismo.
Ver las cosas tal cual son, exige deshacerse de los juicios propios y observar...
“Ahora bien, si
la virtud puede conseguir que uno no sea desgraciado, más fácilmente conseguirá
que sea del todo feliz, porque existe menor distancia entre el que es feliz y
el que es muy feliz, que entre el desgraciado y el feliz”[1]
¡Buen blog! La filosofía está donde sea. ¡Gracias!
ResponderEliminarGracias Sarai por compartir tu opinión con nosotros. Y en efecto, la filosofía no sólo está en los libros ni en las aulas, sino también en la vida cotidiana y es ahí donde debe ser aplicada.
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