Desde tiempos
inmemoriales el amor es causa de que se escriban poemas, largas cartas y
canciones, el desamor no es la excepción. Millones de voces cantan y expresan
el dolor que significa la partida del ser amado.
Las curas para
el corazón roto siempre han sido solicitadas. Sobre todo en la Edad Media,
cuando literalmente había un “mal de amores”, es decir, cuando alguien se
enamoraba y no poseía por alguna razón a la dama amada, se consideraba al
enamorado como enfermo, puesto que tenía algunos síntomas: pérdida de sueño,
abstención de la comida y bebida, “su cuerpo adelgaza, salvo los ojos, tienen
oscuros y profundos pensamientos con llorosos suspiros. Si oyen cantares de
separación de amores en seguida comienzan a llorar y entristecerse, y si los
oyen de unión enseguida comienzan a reír y a cantar. Su pulso es diverso y no
ordenado, pero veloz, frecuente y alto si la mujer que ama llega al enamorado o
la nombrasen o pasase delante de él” si eso no se cura se cae en la manía y
hasta se puede llegar a la muerte. (Lilio
de Medicina de Giordano Bruno, apartado XX);
Este mal es
causado por una mujer, cuando se piensa que ella es lo mejor que puede existir,
es perfecta e invade su pensamiento todo el tiempo que no puede realizar
ninguna tarea ya que no entiende nada ajeno a ella. Este es un problema porque
el juicio se pierde por completo pues en vez de éste la imaginación gobierna,
lo cual provoca deseo y este último mueve los músculos hacía aquello y nada
más. Nada, ni el frío más feroz es impedimento para saciar esa codicia hacía
una mujer.
LA CURA es hacer
que vuelva la razón, ayudar a quitar la imaginación del juicio resaltando lo
peligroso de su situación ante “el Día del Juicio” y si no obedece, azotarlo
hasta que deje de rehusarse. Después debe llenársele de una gran tristeza para
que olvide a la más pequeña, luego de alegrías para que vea que puede ser feliz
sin esa mujer, luego hay que presentarle otras mujeres y si eso no funciona
habrá que desacreditar con los peores defectos a la mujer amada y si con todo
eso no se cura, está perdido en el amor.
Pero dentro de
estas curas no se olvida el alcohol. Un medio evo no exigirá a sus pacientes
que se emborrachen perdidamente para olvidar sus males, como se hace
actualmente, sin embargo, todos deben emborracharse de vez en cuando, para que
la porquería que se tiene dentro del cuerpo salga con los vapores del vino. La
cura parece la misma: la bebida. Pero difieren enormemente las soluciones, pues
la embriaguez también es una enfermedad en la edad media, así que… ¡la
borrachera no puede llevarse a cabo seguido o deja de ser medicinal!
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