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domingo, 4 de enero de 2015

¿Alguna vez te han roto el corazón?

Desde tiempos inmemoriales el amor es causa de que se escriban poemas, largas cartas y canciones, el desamor no es la excepción. Millones de voces cantan y expresan el dolor que significa la partida del ser amado.
Las curas para el corazón roto siempre han sido solicitadas. Sobre todo en la Edad Media, cuando literalmente había un “mal de amores”, es decir, cuando alguien se enamoraba y no poseía por alguna razón a la dama amada, se consideraba al enamorado como enfermo, puesto que tenía algunos síntomas: pérdida de sueño, abstención de la comida y bebida, “su cuerpo adelgaza, salvo los ojos, tienen oscuros y profundos pensamientos con llorosos suspiros. Si oyen cantares de separación de amores en seguida comienzan a llorar y entristecerse, y si los oyen de unión enseguida comienzan a reír y a cantar. Su pulso es diverso y no ordenado, pero veloz, frecuente y alto si la mujer que ama llega al enamorado o la nombrasen o pasase delante de él” si eso no se cura se cae en la manía y hasta se puede llegar a la muerte. (Lilio de Medicina de Giordano Bruno, apartado XX);
Este mal es causado por una mujer, cuando se piensa que ella es lo mejor que puede existir, es perfecta e invade su pensamiento todo el tiempo que no puede realizar ninguna tarea ya que no entiende nada ajeno a ella. Este es un problema porque el juicio se pierde por completo pues en vez de éste la imaginación gobierna, lo cual provoca deseo y este último mueve los músculos hacía aquello y nada más. Nada, ni el frío más feroz es impedimento para saciar esa codicia hacía una mujer.
LA CURA es hacer que vuelva la razón, ayudar a quitar la imaginación del juicio resaltando lo peligroso de su situación ante “el Día del Juicio” y si no obedece, azotarlo hasta que deje de rehusarse. Después debe llenársele de una gran tristeza para que olvide a la más pequeña, luego de alegrías para que vea que puede ser feliz sin esa mujer, luego hay que presentarle otras mujeres y si eso no funciona habrá que desacreditar con los peores defectos a la mujer amada y si con todo eso no se cura, está perdido en el amor.

Pero dentro de estas curas no se olvida el alcohol. Un medio evo no exigirá a sus pacientes que se emborrachen perdidamente para olvidar sus males, como se hace actualmente, sin embargo, todos deben emborracharse de vez en cuando, para que la porquería que se tiene dentro del cuerpo salga con los vapores del vino. La cura parece la misma: la bebida. Pero difieren enormemente las soluciones, pues la embriaguez también es una enfermedad en la edad media, así que… ¡la borrachera no puede llevarse a cabo seguido o deja de ser medicinal!

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