¿Ya sabes de quién hablamos? Quizá la frase "Yo sólo sé que no sé nada" te sea familiar... ¡Por supuesto, de Sócrates! Este peculiar personaje de origen griego no es fácil de conocer puesto que no dejó ninguna obra escrita, pero casi todo lo que sabemos de él lo podemos conocer de las obras de su discípulo Platón.
Sócrates es reconocido por haber sido el impulsor de la dialéctica, pero ¿Qué podemos entender aquí por dialéctica? como un ejercicio y principio de indagación para llegar a un conocimiento que inicia con una pregunta; por tanto, Sócrates hacía uso del "diálogo" como método que precisa de preguntas y respuestas constantes para indagar sobre razones que aparentemente son obvias o evidentes, o aquellas que simplemente no conocemos, como un movimiento de vaivén que necesariamente solicita de otra persona para poder realizar este ejercicio.
Es por ello que este filósofo es popular por hacerle preguntas a personas, en especial a aquellas que creían saberlo todo y que, en una primera instancia, eran muy obvias para ellas, dejándolos en la mayoría de los casos en ridículo. Pero no cualquier clase de preguntas, como preguntar dónde se encuentra el baño o a qué hora salen por el pan, sino lo que principalmente le intrigaba a Sócrates era el conocimiento de lo bueno, lo justo, la virtud, etc. que podían expresarse con preguntas como: ¿qué es la virtud?.
Entonces, a través de la dialéctica y una pregunta inicial Sócrates ejercía la mayéutica, que consistía en ayudar a "parir" una idea que, según él, este conocimiento estaba contenido dentro del alma y que sólo necesita ser estimulada para darse cuenta de ella, ya que no apoyaba la idea de que el maestro inculca al alumno el conocimiento, pues rechaza que su mente sea un receptáculo o cajón vacío en el que se puedan introducir las distintas verdades; para Sócrates es el discípulo quien extrae de sí mismo el conocimiento.
A estos objetivos estaba orientada su enseñanza, que pretende orientar a las personas en la búsqueda del bien y de la justicia, convencido de que si se conocían éstas entonces podían practicarse. Así que cuidado si te encuentras con un Sócrates por la calle.
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